IMPACTO de la 1ª y 2ª GUERRA MUNDIAL en LATINOAMÉRICA, matrices políticas y económicas. (Parte I)

por Alejandro Héctor Justiparán

El presente trabajo, (presentado en dos entregas) intentará abordar el estudio del impacto, en Latinoamérica,  de los dos conflictos mundiales acaecidos en la primera mitad del siglo XX. Más que una clara ubicación cronológica de los hechos y una neta separación de las situaciones especiales de cada Estado, intentaré encontrar las causas de este presente que hoy vive nuestro continente. Puede llegar a ser una imagen algo desordenada, con falta de sincronismo y sin la profundidad necesaria que se haría imprescindible para el abordaje de esta problemática. Un estudio más detallado y pormenorizado implicaría el uso de una más vasta bibliografía y el acceso a otros medios que escapan a las características de este trabajo. Presentadas estas limitaciones, utilizaré como ejes de estudio –ante la imposibilidad de tomarlos a todos- los aspectos políticos y económicos en dicho período. Trataré de seguir su evolución en todo el continente, deteniéndome en aquellos países que aparezcan como paradigmáticos de dicha situación.

En primer lugar realizaré una concisa semblanza de los principales procesos políticos y económicos acaecidos hasta fines del siglo XIX. Luego me detendré en ambos conflictos mundiales, para después analizar las consecuencias y los alcances de dichos enfrentamientos en las temáticas ya planteadas.

La historia latinoamericana, es la historia de su relación con Occidente. Europa primero y Estados Unidos después, dejaron su huella en esta parte del hemisferio. Siglos de colonización, explotación y dependencia, marcaron el rumbo y el ritmo de nuestras economías y de nuestras sociedades.

La expansión europea y la colonización del mundo provocaron modificaciones de distinto orden en las regiones periféricas. Hubo casos de intensa influencia de colonos europeos en territorios casi deshabitados. En otras partes del globo, como en la India y otras partes de Asia, una pequeñísima minoría de colonos sometió a un mundo de colonizados sin integrarse a él.

Al romperse los lazos de dependencia política con respecto a Europa, en los inicios del siglo XIX, variarán los efectos según el área de que se trate, y de la idiosincrasia del pueblo sometido.

Se puede destacar como característico de Latinoamérica, que los cambios sociales, políticos y económicos producidos en ella, se han dado de manera mucho más nítida en ciertas regiones que en otras, donde aún sobreviven algunas instituciones y costumbres. Resultaría arbitrario e incluso inexacto, el pretender integrar el pensamiento político latinoamericano, con la sola finalidad de facilitar su estudio y su clasificación. Aún así resulta innegable que muchos de dichos procesos, están íntimamente relacionados entre sí.

Se desprende de este pensamiento, que la historia del desarrollo latinoamericano, no puede ser la mera yuxtaposición de sus historias nacionales. Tras un proceso colonial en común, el movimiento emancipador había creado a principios del siglo XIX, un conjunto de países de idéntica raíz, constituidos a la luz de situaciones muy semejantes, y con un futuro que ya se insinuaba como muy problemático. El nivel de dependencia, que el continente había alcanzado de Europa, hizo que los conflictos mundiales del siglo XX, no pasaran desapercibidos.

HIPÓTESIS

Las siguientes hipótesis enunciadas son las más abarcativas del tema en cuestión.

“Un nuevo panorama se abrió después de la 1ª Guerra Mundial. Europa y su potencia más poderosa, Inglaterra, dejaron de ser el centro de gravitación mundial. Su lugar comenzó a ser ocupado por una potencia extraeuropea: los Estados Unidos.

“El conflicto bélico mundial, ocurrido entre los años 1939 y 1945, tuvo como resultado un gran deterioro del sistema económico europeo (en un principio) y su posterior y rápido fortalecimiento; la siguiente afirmación de EEUU como una potencia mundial y, el poderío y origen de la expansión capitalista”.

“Ambos conflictos, influyeron de manera notoria y trascendente, en el desarrollo político, social y económico de los países latinoamericanos”.

METODOLOGÍA  y MARCO TEÓRICO

El método aplicado en este trabajo es el hipotético-deductivo. Pretendo, mediante hipótesis, establecer guías precisas hacia el problema o fenómeno que estamos estudiando. Dentro de la investigación científica, las hipótesis son proposiciones tentativas acerca de las relaciones entre dos o más variables y se apoyan en conocimientos organizados y sistematizados.

Surgieron del propio planteamiento, y han sido basadas en el análisis de varias teorías que surgieron de la investigación.

En un principio había muchas alternativas para definir operacionalmente una variable, finalmente elegí aquella que  proporcionaba mayor información sobre la variable, que captaba mejor su esencia, se adecuaba mejor a su contexto y era la más precisa. En cuanto al marco teórico utilizado, recurrí a bibliografía de tipo historiográfica, sociológica y geográfica. Las ideas filosóficas del siglo XIX y XX  sirvieron de sustento y de base para explicar los fenómenos políticos y sociales ocurridos en Latinoamérica en la primera mitad del siglo XX.

Las nuevas concepciones del espacio geográfico, sirvieron para analizar de una manera más vasta y más completa, a los fenómenos antes enunciados.

LAS MATRICES POLÍTICAS EN LATINOAMÉRICA

Gustavo y Hélène Beyhaut,[1] dividen la historia latinoamericana en tres períodos principales: 1) La Independencia (1810/1825)

2) Europeización y expansión económica inducida (hasta principios del siglo XX)

3) El comienzo de la crisis (hasta la segunda guerra mundial)

Es justamente este último período, el que trataremos de analizar en torno a los ejes propuestos en la parte introductoria, comenzando por recorrer el que le antecede.

Como en toda periodización, los límites cronológicos son aproximativos y responden a cierta arbitrariedad, a fin de facilitar su estudio y comprensión.

La clase política que había heredado el poder tras la independencia abolió muchas de las instituciones, impuestos y derechos de aduana en concordancia con el liberalismo del siglo XIX; pero sus grandes esperanzas se desvanecieron con la crisis política y la decadencia económica que caracterizaron los primeros años de la mayoría de las nuevas naciones.

Si tratáramos de periodizar el pensamiento latinoamericano de los últimos cien años, en relación con la política, la primera mitad del siglo presenta etapas claramente identificables, en tanto que la segunda mitad es mucho menos definible en cuanto a sus momentos distintivos. Quizás una forma de describir este pensamiento político, es señalar sus diferencias con la trayectoria europea del siglo XIX.

Fue en Europa donde se dio una progresiva integración entre liberalismo y democracia, a tal punto que, después de un largo y complejo proceso, ambos conceptos lograron confluir en un discurso político unificado. A principios del siglo XIX el liberalismo era considerado un sistema de gobierno altamente respetable, basado en la división de poderes y en un régimen político representativo, en tanto que la democracia era un término peyorativo, asociado con el jacobinismo y el gobierno de la turba. Fue solamente a través de un largo proceso, que los dos términos llegaron a implicarse mutuamente.

Lo que va a ser característico del desarrollo ideológico latinoamericano es que esta implicación mutua entre liberalismo y democracia no habría de verificarse nunca de modo acabado. Las oligarquías liberales que organizaron los estados nacionales en el último tercio del siglo XIX no eran democráticas en el sentido estricto de la palabra.

La actitud de la palabra se transformó en propiedad de las oligarquías que controlaban la riqueza. Así vastos sectores de las clases medias y populares comenzaron a reaccionar contra estas nuevas minorías. La expresión política de esa reacción fueron partidos policlasistas, que apelaban a sentimientos primigenios relacionados con las clases humildes en particular.

El politólogo Ernesto Laclau sostiene que fue en torno a este corte histórico, que emergieron las matrices fundamentales del pensamiento político latinoamericano del siglo XX. “Este fue el momento de los reformadores democráticos de clase media que intentaron democratizar internamente al sistema liberal: Madero en México, Battle y Ordóñez en Uruguay, Irigoyen en la Argentina, Ruy Barbosa en Brasil, Alessandri en Chile.”[2]

En el caso del Uruguay, las reformas democráticas lograron realizarse dentro del marco liberal democrático y en el caso argentino el acceso del radicalismo al poder condujo a una democratización interna del régimen liberal; pero en el resto del continente las reformas necesitaron el derrocamiento de los regímenes parlamentarios y la aparición de un nacionalismo popular antiliberal basado (en la mayoría de los casos), en el poder de las fuerzas armadas.

El liberalismo del siglo XIX se hizo cada vez más conservador en el ámbito sociopolítico en tanto que sus programas económicos favorecieron el surgimiento y desarrollo de las clases medias y trabajadoras urbanas. En algunos países, especialmente Argentina y Brasil, la inmigración europea extensiva aceleró el crecimiento. Ésta organizaría partidos políticos más modernos para hacer frente a las viejas elites liberales. Las nuevas clases sociales exigieron cada vez más su participación en la vida política. Entretanto, la población rural continuaba viviendo en la más profunda pobreza y opresión, si bien elementos revolucionarios empezaron a aparecer en su seno a lo largo del siglo XX. La migración rural a las ciudades se convirtió en algo habitual y característico, a menudo creando extensos cordones de miseria y marginación social, y aunque se mantuvo la desigualdad en el modo de vida entre la ciudad y el campo, la producción agrícola continuó siendo el pilar de la economía de explotación.El golpe de gracia –por así decirlo- lo constituyó la crisis económica mundial de los años 30, que socavaría las bases en las que se fundaba la hegemonía liberal oligárquica.

Las revoluciones, dirigidas y promovidas generalmente por las clases medias y apoyadas por los trabajadores y el campesinado descontento, tuvieron lugar en México, Brasil, Argentina, Guatemala, Bolivia, Cuba, Nicaragua y en otros países; en todas ellas, sus líderes adoptaron diversas ideologías emergentes (populismo, nacionalismo, socialismo).

En la opinión de José Luis Romero, Latinoamérica, como otras regiones que eran áreas coloniales dependientes de otros países, tienen un desarrollo ideológico que no puede entenderse sino a partir de los fenómenos de aculturación que se han operado en ella. Es así que las grandes corrientes de ideas que tenían influencia en los países que influían e influyen el Latinoamérica se integran con un componente social de prestigio (las clases altas) que les atribuye una significación distinta de las que se les atribuiría si se las midiera en relación con las situaciones reales predominantes en Latinoamérica.

“Como se ha hablado de la recepción de la cultura griega en Roma, o de la recepción del derecho romano en la Edad Media, creo que se puede hablar de la recepción de la democracia como sistema institucional en Latinoamérica. Esta misma tesis la he sostenido con respecto a la Ilustración, al positivismo liberal y al socialismo. He señalado que la recepción de tales corrientes ideológicas se produjo a través de grupos urbanos ilustrados, cuyo grado de coherencia con el resto del conjunto social era escaso, y se hizo menor aún por su adhesión a esas ideologías.”[3]

Este pensamiento me parece muy significativo, ya que no puede negarse que estas ideologías han sostenido una notable influencia, pero el análisis de sus contenidos no nos ayudaría mucho a entender los problemas latinoamericanos. La generación liberal del 80 en nuestro país ha sido, quizás, una muestra que lo expresado por Romero fue real.

Este “fracaso” de las políticas liberales en Latinoamérica, por lo menos en lo que se refiere a su alcance a la totalidad del conjunto social, es atribuido por  el ensayista Carlos Alberto Montaner[4], a que en nuestra sociedad, no prevalecen los valores liberales. Considera que “A partir del siglo XVI, época en que en Inglaterra, Alemania, Holanda y Francia comenzó a arraigar definitivamente la nueva ciencia empírica basada en la experimentación, período en que en el norte y centro de Europa se desató la pasión por la tecnología y se abrió paso la idea del progreso material como  objetivo final de la convivencia social, en España, en cambio, triunfaron de manera clarísima el pensamiento escolástico y el viejo espíritu medieval, (…) España debe haber sido el tipo de Estado represivo constituido para impedir a sangre y fuego la llegada de lo que algunos historiadores llaman la Edad Moderna.” (…) mentalidad social que se transmitiera íntegramente a los criollos latinoamericanos.[5]

Es en Europa donde, a finales del siglo XVII, se le da un giro radical a las relaciones de poder, introduciéndose así lo que puede llamarse el “constitucionalismo” o –lo que viene a ser lo mismo- el Estado de Derecho. Es decir, sociedades que no delegan la autoridad en familias privilegiadas, sino en el derecho natural y en la voluntad del propio pueblo, ambos consagrados en textos legales que se colocan por encima de todos los ciudadanos, incluida la familia real.

Cuando el constitucionalismo se convirtió en una verdad mayoritariamente compartida por la sociedad, cuando el pueblo se sintió soberano porque regía un texto constitucional y no un elegido por la gracia de Dios, de forma inadvertida, se invirtieron los papeles que desempeñaban gobernantes y gobernados. Gobernar se convirtió en administrar los fondos asignados por los ciudadanos mediante el pago de los impuestos. En España, y por extensión en Latinoamérica, nunca sucedió esta grandiosa metamorfosis. Por el contrario, las elites dominantes encontraron en el fraude electoral, la forma de perpetuarse en el gobierno. La crisis de los años 30, y el rápido ascenso de las clases populares, fueron minando las bases en las que se fundaba la hegemonía liberal oligárquica.

Si la primera mitad del siglo XX fue dominada por la antinomia liberalismo/nacionalismo, las décadas posteriores a los años 50 habrían de organizar el pensamiento político en torno a una serie sucesiva de modelos: el desarrollo autosostenido, el planeamiento y los cambios estructurales. El neoliberalismo expresó que lo que contaban eran los modelos económicos y que las formas políticas eran simples instrumentos más o menos adecuados para la aplicación de aquellos.

Es, en el divorcio existente entre las ideas liberales y el conjunto de las clases sociales, donde se encuentra la matriz del nacimiento de los movimientos populares en Latinoamérica.  Que van a surgir como la respuesta de un pueblo marginado por grupos liberales ilustrados, para quienes el progreso de su país se confundía con el progreso de los grupos a que pertenecían.

Lo cierto es que estos grupos liberales ilustrados, promovieron a su manera un cambio socioeconómico en sus respectivos países, pero que, en todos los casos, produjo una “acentuación de la movilidad social y algunas veces un decidido ascenso en distintos grupos de las clases populares”[6]. Una de las primeras consecuencias fue la demanda de acceso a la vida política por parte de sectores antes marginales; de ella devino una lógica reacción negativa por parte de los grupos liberales ilustrados que detentaban el monopolio del poder, quienes muy pronto estrecharon sus filas y comenzaron a adquirir los rasgos de una oligarquía cerrada.

Este fenómeno, como muchos otros a lo largo de los últimos siglos, se advierte en casi todos los países de Latinoamérica. Cuando las oligarquías descubrieron  que les era difícil gobernar, cuando empezaron a producirse huelgas o movimientos subversivos o de alineamiento de los sectores populares en organizaciones políticas que tenían algún matiz revolucionario, no vacilaron en recurrir al ejercicio autoritario del poder, generalmente bajo la forma de una dictadura.

Por una parte empezó a desarrollarse una fuerte tendencia a los estudios sociológicos, inspirada generalmente en Comte y en Spencer, cuyo objetivo era encontrar las causas del estado de inquietud social que caracterizaba la vida latinoamericana; y por otro lado comenzó a fortificarse una corriente de pensamiento político que justificaba el papel de las aristocracias y la función de los gobiernos fuertes.

Pero no todos los grupos privilegiados cerraron sus filas, hubo también respuestas positivas. Así a fines del siglo XIX, encabezaron estos movimientos hombres de las viejas elites, todos sensibles a las nuevas preocupaciones y receptivos frente a las perspectivas nuevas que se abrían en sus respectivos países[7]. Algunas veces, como en el caso de la U.C.R. en la Argentina, encabezada sucesivamente por Leandro N. Alem y por Hipólito Yrigoyen, el acento del movimiento estaba puesto principalmente sobre la vigencia de la democracia formal. Pero aún flotaba un vago sentimiento de reivindicación social de las clases marginales. Este sentimiento fue aún más explicito en otros movimientos: el que encabezó González Prada en el Perú; el que se constituyó en Chile con Arturo Alessandri. Acaso pudiera agregarse- el movimiento que encabezó en Venezuela Rómulo Betancourt y los que orientaron en otros países Muñoz Marín en Puerto Rico, Figueres en Costa Rica, Arévalo en Guatemala, entre otros.

En general, podría decirse que fueron movimientos de raíz liberal, un poco más perceptivos hacia los problemas sociales.

Pero lo más singular en el proceso de formación de las corrientes de opinión en Latinoamérica, es la constitución espontánea de movimientos populares, que surgen por fuera de los tradicionales aparatos ideológicos. Movimientos de este tipo, fueron los ya citados, en Nicaragua, Cuba y México, y también los que condujeron a la formación del APRA en Perú, los que se canalizaron en  el Movimiento nacional Revolucionario en Bolivia o los que acaudillaron Vargas en Brasil o Perón en Argentina.

Por su propia naturaleza, es difícil establecer los contenidos ideológicos de tales movimientos. Es innegable que todos tuvieron aquellos rasgos de arraigo popular que ya han sido señalados. Esto supone ciertas tendencias. Unas veces eran movimientos de clase, orientados por las oligarquías tradicionales y con un cierto contenido revolucionario en relación con la estructura económica social. Otras agregaban a esos rasgos ciertas actitudes derivadas de enfrentamientos raciales. Y en algunos casos entrañaban y una violenta reacción contra los grupos extranjeros bajo la forma de movimientos antiimperialistas. Esta última actitud solía arrancar de un planteo nacionalista. Y como todos estos componentes movían a la acción y arraigaban en sentimientos profundos de sectores de escasa experiencia política, se dieron mezclados con un retorno a la concepción paternalista de la política cuya expresión tradicional era el personalismo.[8]

MATRICES ECONÓMICAS

El pacto neocolonial

El pacto neocolonial comienza en América Latina, aproximadamente en 1880 y finaliza en 1930. En lo económico se caracteriza fundamentalmente por la incorporación de los estados americanos al mercado mundial como proveedores de materias primas para los países industrializados.

En lo político está caracterizado por la incorporación de Estados Unidos como potencia mundial dentro del orden multipolar, y en América Latina por el proceso de democratización vinculado a los cambios sufridos por las clases altas en relación al poder. De esta manera tenemos:

q       La lucha en América Latina entre las viejas potencias europeas y EE-UU por imponer su influencia en el lugar.

q       El paso de la dependencia mercantil a la financiera, sustentada sobre la dependencia política o la acción militar directa.

Las causas de la nueva dependencia de los Estados americanos se vinculan, según Halperín Donghi, con la relación entre el poder económico y el poder político, donde las clases altas representadas en su mayoría por oligarquías terratenientes, se incorporan a la economía mundial como estados monoproductores de materias primas, en cuyo proceso el mayor enriquecimiento se da en la comercialización, es decir, por parte de los capitales extranjeros dueños de las transformaciones técnicas (ferrocarriles, frigoríficos, silos e ingenios), formando una estructura financiera que produciría:

q       El debilitamiento de las clases altas terratenientes locales.

q       El surgimiento de las clases medias urbanas.

q       El surgimiento de los reclamos de la clase trabajadora de la economía moderna.

Paralelamente, encontramos a EE-UU como gendarme de las relaciones financieras del neocolonialismo, fundamentando su intervencionismo a través de la Doctrina Monroe, garantizando el cumplimiento de los compromisos económicos por parte de los estados americanos mediante el uso de la fuerza.

En un segundo momento, la institucionalización de las relaciones entre EE-UU y América Latina se produce tras las guerras mundiales, con la formación de la Organización de los Estados Americanos (OEA), que plantea el pacto regional basado en una “supuesta” igualdad entre los estados integrantes.

El proyecto panamericano de los EE-UU se encontraría con la resistencia por parte de algunos estados, donde los vínculos comerciales con las viejas metrópolis aún se hallaban presentes, desde la fórmula norteamericana de “América para los americanos”, se opondría la de “América para la humanidad”, reflejando la oposición al avance hegemónico estadounidense.

La política de los EE-UU tenía su núcleo militar y financiero en el Caribe y Centroamérica, extendiendo gradualmente su influencia económica hacia el sur tras la 1ª Guerra Mundial, como lo verifica el reemplazo del ferrocarril por el automóvil, asegurándose nuevos mercados .

Otra característica importante en este proceso, es la ampliación en la última década del siglo XIX, de los sectores políticamente activos, opuestos al sector oligárquico tradicional. De este proceso de democratización política, surgirían movimientos revolucionarios y más tarde soluciones autoritarias.

La crisis de 1930 impone el fin de una expansión económica basada en los ciclos locales, propios del avance de la división del trabajo intercontinental y de los avances industriales y técnicos como el transporte y la difusión del motor a explosión.

Impacto del capitalismo industrial y auge de las economías de exportación.

En el Mundo Latinoamericano se inició en el siglo XX una serie de profundos cambios cuyo origen es exterior a la región y directamente relacionado con la Revolución Europea y la expansión de la economía capitalista.

El impulso económico que se acelera en la década de 1870, producto de una mejor organización económica, bancaria y de transportes, permite la expansión hacia ultramar promoviendo el crecimiento del área de la economía capitalista como modelo dominante.

El incremento del comercio internacional estuvo acompañado de un aumento de las áreas cultivadas y determinó una especialización entre los países industrializados y las regiones productoras de materias primas y alimentos.

Esta expansión del Capitalismo Industrial acentuó la dependencia de las demás regiones, al hacer de sus economías formas complementarias y dominadas de las metrópolis industrializadas.

Así expansión del capitalismo significa el predominio de un sistema económico dominante que se expandió por todo el mundo, provocando una marcada diferencia entre el centro, Europa, y la periferia, las antiguas colonias.

El predominio económico de Europa la colocó en posición dominante, asegurada por el libre mercado le garantizó la superioridad y promovió la producción de artículos para la exportación.

La expansión del Capitalismo Industrial no se tradujo en la creación de centros industriales en las regiones periféricas, América Latina, Asia y África, sino que se aplicó únicamente a las necesidades del incremento comercial, sustentado por la economía monetaria que actuó de elemento transmisor.

Concluyendo, podemos decir que el impulso económico de esta época desarrolló ciertas formas de producción y acentuó la dependencia de las regiones subdesarrolladas.

Así  las mayores facilidades para el comercio internacional con la apertura de casi todos los puertos del mundo, no significaron la desaparición del colonialismo, sino un cambio de forma del mismo, que a través del tiempo seria más perjudicial que el anterior para esas zonas.

Con el impulso económico de la época creció la demanda de materias primas. Se trataba de producir más y transportar con mayor rapidez productos para el consumo de los centros industriales. La producción de latinoamericana creció dentro de los limites de un monocultivo que producía para el mercado internacional.

Mano de obra y  comienzos de la inmigración europea

Muchos son los motivos por los cuales la mano de obra en Latinoamérica tendría el carácter de problema serio. El orden colonial, llevaría a esta parte del continente a producir las materias primas que abastecerían la amplia demanda europea.

Pero las transformaciones económicas están a la orden del día, ya que en un lapso relativamente corto, se podrían distinguir distintos tipos de economía.

América Latina no queda al margen de estas modificaciones, pero encontramos una constante en su historia, y si se quiere una paradoja; estas modificaciones, no modificaron el rol que venia desempeñando en el plano económico de las grandes potencias.

El nuevo orden imperante, propondría nuevas formas de colonialismo, y acentuaría el sometimiento y la dependencia de este sector de América a los requerimientos del modelo vigente.

Desde 1825 hasta 1850, no encontramos grandes transformaciones en el macro panorama de Latinoamérica, pero a partir de esta ultima década ya se advierte un crecimiento en las economías de exportación, que ira gradualmente creciendo hacia el final del siglo, a la vez  que se inician procesos de diversificación e industrialización en algunas zonas.

“El crecimiento de las economías exportadoras y el incremento constante de la demanda europea de materias primas, se tradujeron en América Latina en un creciente requerimiento de brazos destinados a la producción.”

Las necesidades que el nuevo orden exigía, generarían muchos cambios que comenzando con lo económico, seguiría con la estructura, con aspectos sociales y culturales de los países de América Latina.

Si bien la anterior afirmación bien puede aplicarse a toda América latina, es necesario entender que los procesos que se dieron en los países fueron distintos y variados y es necesario analizar cada caso en particular.

Ahora bien, para responder a las exigencias de este nuevo orden económico, se necesitaba producir en mayor cantidad y para producir en mayor cantidad, se necesitaba aumentar el rendimiento de los trabajadores locales o introducir otros nuevos.

Desde la época de la colonia, la carencia de mano de obra se resolvía con la introducción de esclavos procedentes de África. Pero este tipo de mano de obra encontrara en el siglo XIX su desintegración. Varios son los motivos por los cuales la mano de obra esclava, ira perdiendo importancia en los distintos tipos de producciones, pero básicamente, analizaremos los que consideramos mas importantes.

En primer lugar, podemos decir que quienes habían sido explotados bajo la condición forzada del trabajo servil, no podían responder a las nuevas exigencias, es decir que, las características propias del sistema esclavista, lo condenan a desaparecer ante las contradicciones que tiene con el sistema capitalista desarrollado en este periodo.

“Por motivos vinculados a la propia forma de organización social del trabajo, el sistema esclavista imponía limites al proceso de nacionalización de la producción y a la rentabilidad económica. La economía esclavista era entonces una “economía de desperdicio” y además se fundaba en requisitos sociales de producción que lo hacían poco flexible ante las necesidades de innovación en la técnica productiva ”la economía esclavista, además, presentaba un escaso dinamismo para adaptarse a las fluctuaciones de un mercado de normas capitalistas.

LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL


Los verdaderos factores que desencadenaron la I Guerra Mundial fueron el intenso espíritu nacionalista que se extendió por Europa a lo largo del siglo XIX y comienzos del XX, la rivalidad económica y política entre las distintas naciones y el proceso de militarización y de vertiginosa carrera armamentística que caracterizó a la sociedad internacional durante el último tercio del siglo XIX, a partir de la creación de dos sistemas de alianzas enfrentadas.

Esta primera gran guerra trajo desencanto, luego prosperidad y, más tarde, un exceso de permisividad. Mientras los artistas y los escritores proclamaban la muerte de una cultura desprestigiada, las jóvenes y sus acompañantes bailaban frenéticamente a compás de la era del jazz.

El mapa de Europa cambiaría sus fronteras. El Imperio austro-húngaro, de 636 años de antigüedad e integrado por alemanes, húngaros, polacos, checos, serbios, croatas, italianos y rumanos, se derrumbó a los cuatro años del inicio de la guerra. Los artífices de la paz de Versalles recompusieron Europa Central y los Balcanes. Establecieron fronteras nuevas para Alemania, Austria, Hungría y Rumania, dejando fuera de ellas a Polonia, Checoslovaquia y los reinos de los serbios, los croatas y los eslovenos (que luego formaron Yugoslavia). La artificialidad de estas fronteras abonó el terreno para que se renovara el nacionalismo y el independentismo violento, 70 años después.

Un nuevo panorama se abrió después de la Gran Guerra. Europa y su potencia más poderosa, Inglaterra, dejaron de ser el centro de gravitación mundial. Su lugar comenzó a ser ocupado por una potencia extraeuropea: los Estados Unidos.

Al terminar la guerra, una ola revolucionaria sacudió gran parte de Europa y se consolidó en Rusia. El antiguo imperio de los zares se transformó en poco tiempo en un Estado plurinacional y, bajo la inspiración de las ideas de Karl Marx, declaró abolido el capitalismo, emprendió el camino del socialismo y conformó un nuevo Estado: la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (U:R.S.S.).

El sentimiento de derrota, las crisis económicas y el ascenso del comunismo favorecieron el surgimiento de movimientos de ultraderecha cuya expresión más violenta fueron el fascismo, en Italia, y el nacionalsocialismo, en Alemania. Paralelamente, los regímenes democrático-liberales de Europa occidental fueron perdiendo prestigio y, en muchos casos, se mostraron impotentes para resolver los graves problemas económicos y sociales surgidos durante la posguerra.

El sistema económico internacional no podía volver a ser el que era antes de la guerra. Y así, en 1929, una grave crisis económica estalló en los Estados Unidos, el nuevo centro financiero internacional. Rápidamente, sus efectos se extendieron a todo el mundo capitalista, provocando situaciones de miseria en las clases trabajadoras y aumentando la conflictividad social. Esa crisis contribuyó a instalar, en Alemania y Japón, regímenes militaristas dispuestos a librar una nueva guerra si se presentaba la ocasión.

Si bien la terrible experiencia de la guerra que acababa de finalizar había ganado muchas conciencias para la paz, los problemas no resueltos hicieron impotentes las demandas pacifistas. Al promediar los años 30, y durante la desgarradora guerra civil que estalló en España, los hombres y las mujeres comunes tuvieron la certeza de a nueva tragedia que se avecinaba: la continuación de la Gran Guerra o, como se la llamó en todas partes, la Segunda Guerra Mundial.

REPERCUSIONES EN LATINOAMÉRICA

El imperialismo norteamericano

A medida que avanza el siglo XX se hace más notorio el desplazamiento de los intereses británicos, antes hegemónicos en América Latina, por los norteamericanos. La influencia norteamericana conoció diversos períodos y formas de manifestación. De la cruda intervención en la época del “big stick” de Theodore Roosevelt, se pasó a una época en la que, si bien disminuyeron las intervenciones directas, las grandes empresas adquirieron un predominio decisivo sobre la política del Departamento de Estado, y más tarde a otra etapa –la de la “política del buen vecino” de Franklin Delano Roosevelt- en la que disminuyó esa influencia.

Paralelamente, la disminución de las intervenciones directas permitió a Estados Unidos insistir en el fortalecimiento de la Unión Panamericana, particularmente cuando la segunda guerra mundial se volvió inminente e inmediatamente después del ataque a Pearl Harbor.

El problema de Panamá fue en parte consecuencia de la política de afirmación del predominio norteamericano en el Caribe y en parte un problema de estrategia de comunicaciones. El descubrimiento de oro en California aumentó extraordinariamente el tránsito de viajeros por el istmo, ya que, a pesar de todo, resultaba menos arriesgado recorrer esta ruta que afrontar los peligros de la travesía de los inmensos territorios estadounidenses, todavía dominados por el indio.

Gracias al ferrocarril de Colón a Panamá, Estados Unidos había puesto un pie en el istmo, provocando la intranquilidad británica. Por eso se llegó a la firma del tratado de Clayton-Bulwer (1850), que preveía la neutralización del istmo y del futuro canal interoceánico y prohibía a las potencias contratantes adquirir territorios en América Central. Derrotado Ferdinand de Lesseps, y mediante una gestión personal del presidente norteamericano, Theodore Roosevelt, Estados Unidos compró los derechos y materiales de la compañía francesa del canal. La nueva vía de comunicación se inauguró el 14 de agosto de 1914, treinta y cinco años después de la primera tentativa francesa.

Las siguientes, fueron las intervenciones norteamericanas en este período:

q       Panamá.- Provocó la escisión de esa región colombiana y la protegió con la marina de guerra. Esto dio a Estados Unidos, por tiempo indeterminado, diversas bases y una zona en las márgenes del Canal.

q       Cuba.- La presión de los inversores norteamericanos en minas y azúcar, los intereses comerciales, los misioneros protestantes y el nuevo espíritu de conquista, hicieron que Estados Unidos asegurara su posición mediante la aprobación de la llamada “Enmienda Platt”. Así, Estados Unidos se reservaba bases y el derecho de intervenir en cualquier momento para “proteger la independencia de Cuba y mantener un gobierno estable”.

q       Haití.- Estados Unidos ocupó esta república con su infantería de marina entre 1915 y 1934. Como pretexto se adujo la necesidad de evitar el caos interior e impedir otras intervenciones de procedencia europea.

q       Nicaragua.- La intervención indirecta de los Estados Unidos se transformó en un desembarco de dos mil infantes de marina en 1912, que decidieron la lucha por el poder entre los partidos locales a favor del grupo pronorteamericano. La solución final fue el surgimiento de una dictadura de las filas de las fuerzas armadas, organizadas y equipadas por el ejército norteamericano.

q       México.- A medida que se desarrolló la revolución mexicana, se registraron múltiples intervenciones, indirectas y directas. Pero mucho más importante fue la constante presión diplomática ejercida para influir en el curso de la revolución.

Todos estos sucesos, nos brindan una imagen, algo de lo que sucedió en el Caribe a medida que se extendía la pax americana.


[1] GUSTAVO y HÉLÈNE BEYHAUT, “Historia Universal Siglo veintiuno”, vol. 23. América Latina.

[2] LACLAU, ERNESTO. “Las matrices políticas en Latinoamérica”. Artículo publicado en el Diario Clarín, Suplemento Zona, domingo 17 de octubre de 1999.

[3] ROMERO, JOSÉ LUIS, “Situaciones e ideologías en Latinoamérica”. Capítulo  “Situaciones e ideologías en el siglo XX”, página 46.

[4] Ensayista cubano nacido en 1943, vicepresidente de la Internacional Liberal, autor, entre otras obras, de el  “Manual del perfecto idiota latinoamericano”.

[5] MONTANER, CARLOS ALBERTO, “No perdamos también el siglo XXI”. Plaza & Janés editores, España, 1997, páginas 28 y 29.

[6] ROMERO, JOSÉ LUIS, Op. Cit. Pág 45.

[7] Ibídem, página 47.

[8] Ibídem, página 49.

5 Responses to IMPACTO de la 1ª y 2ª GUERRA MUNDIAL en LATINOAMÉRICA, matrices políticas y económicas. (Parte I)

  1. eva montaner

    me encanta esta pagina tiene tod a la infoo que necesitoo es solo copiar todo y despues leerselo a la profeee es muchoo para leer pero igual esta muy pero muy bueno chicos los felicitoooo ahhh amo la historia es lo mejor cada vez que estoy aburrida solo me pongo a estudiar historia ya me leei todos los libros de santillana hasta el tercer libro y queria saber si ustedes sabian si va a salir otro mas osea el cuarto y el quintooo y mas!! mi mama dice que estoy loca y me mando a un psicologo capaz a mi no me van a quitar la idea de que me encanta la hitoria pero por eso mismo me da lo mismo y hasta le puedo hablar de hitoria miren esto me lo se de memoria:

    Una ideología es el conjunto de ideas sobre el sistema existente (económico, social, político…), y que pretenden su conservación (ideologías conservadoras), su transformación (que puede ser radical, súbita, revolucionarias- o paulatina y pacífica -ideologías reformistas-) o la restauración del sistema previamente existente (ideologías reaccionarias).

    Las ideologías suelen constar de dos componentes: una representación del sistema, y un programa de acción. La primera proporciona un punto de vista propio y particular sobre la realidad, vista desde un determinado ángulo, preconceptos o bases intelectuales, a partir del cual se analiza y enjuicia (crítica), habitualmente comparándolo con un sistema alternativo, real o ideal. El segundo tiene como objetivo de acercar en lo posible el sistema real existente al sistema ideal prentendido.

    Las ideologías caracterizan a diversos grupos, sean un grupo social, una institución, o un movimiento político, social, religioso o cultural.

    El concepto de ideología es semejante, pero se diferencia del de cosmovisión (Weltanschauung) en que éste se proyecta a una civilización o cultura entera (cosa que también puede decirse del concepto de ideología dominante) o se restringe a un individuo (limitación que difícilmente podría aplicarse a los raramente usados conceptos de ideología particular o individual).

    quizas les asuste pero a mi no ya que me se todo de los historiadores y todoo asi que si quieren que sea de su grupo avisenmee please …. besitooo……..chauuu me voy al psicologoo jiji chauu….

  2. Alejandro Justiparan

    Gracias por el comentario y felicitaciones por esa pasión por la Historia. Si tenés algún artículo tuyo, mandámelo y si puedo lo subo al blog.
    Alejandro Justiparán

  3. eva montaner

    dale cuando lo tenga pensado cual te lo mando al toque…
    gracias espero que ustedes sean tan asi como yo podriamos ser un gran equipo compartiendo informacion muchas gracias…
    si pueden respondanme lo de los libros !! chauuu chicos sigan asi que la pagina esta muy chevere!!

  4. eva montaner

    hola chicos les hablo devuelta me tome unos minutos para pensar en que tema me interezaba mas y la verdad es que me parecio bueno que todos esten informados sobre este tema … porque es muy interezante y deja mucho en que pensar se los dejo para que lo lean los que quieran por favor si lo pueden poner en el blog buenisimo porque vengo esperando eso desde hace demasiado tiempo y ya me dijeron otras paginas que iban a tratar de poner algun articulo mio en el blog y no pusieron asi que si los hacen ustedes se los agradeceria demasado seria un sueño hecho realidad.
    Desde ya muchas gracias!.
    Los admira demasiado Evi.

    Articulo 1 derechos humanos en america latina:

    America Latina varía mucho de país a país. En algunos, como en Colombia, las desapariciones, las ejecuciones sumarias y la tortura han alcanzado proporciones epidémicas. En otros, como en Perú, cientos de presos inocentes continúan en la cárcel, falsamente acusados de “actividades subversivas”. En otros más, las violaciones más comunes son la brutalidad policial, las condiciones inhumanas en las cárceles, y las violaciones a los derechos económicos y culturales. Si hay una violación que es común, hoy en día, a la mayor parte de los países de América Latina, es la impunidad, la falta de castigo – y amenudo de investigación – a aquellos que son responsables por cometer los abusos más viles contra los derechos humanos.

    Derechos HR y el Equipo Nizkor creen que denunciar las violaciones a los derechos humanos es el primer paso en la lucha contra ellas. Es mucho más fácil matar, violar, torturar y encarcelar injustamente bajo el manto de la oscuridad. Esperamos que los informes que presentamos les serán útiles, y que les animarán a trabajar para parar las violaciones a los derechos humanos en América Latina y en el mundo.

  5. piraguero

    MERA PORQUE LA PAGINA ES TAN LARGA!!!

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