“LA CULTURA DE LA MEMORIA NO SE PUEDE DIVIDIR ENTRE DERECHA E IZQUIERDA”

La memoria del genocidio nazi debe ser construida por toda la sociedad, dice Peter Frey. El jefe de redacción de ZDF, el canal de televisión pública alemana, estuvo en Buenos Aires para brindar una conferencia sobre la memoria y la responsabilidad histórica en Alemania, que fue organizada por la embajada de ese país y por la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA). En el siguiente reportaje, publicado por Página 12 y realizado por Luciana Bertoia, el politólogo define el rol de los medios en la construcción de la memoria, su importancia, su difusión. A continuación, fragmentos de dicho reportaje.

–¿Qué rol tiene la prensa en la construcción de la memoria de lo que ocurrió?

–Es sumamente importante que la prensa y la opinión pública en general se hagan cargo de su rol en la construcción de una memoria y que lo hagan pensando en los grandes conflictos que tiene por detrás Alemania en cuanto a la superación del período nazi. Siempre hay aspectos olvidados del Holocausto y el periodista debe rescatarlos. Uno puede decir con toda seguridad que la prensa ha tenido un rol destacado para imponer y rescatar esta memoria. También son muy importantes otras expresiones de la cultura. El cine, al ser muy masivo, llega con una película exitosa a millones de espectadores….

–¿Qué pasó con la prensa que auspició al régimen nazi?

–En 1945 se produjo una ruptura en la civilización y después de eso no hubo ningún medio masivo de comunicación que defendiera la postura del régimen. Claro que hubo debates a nivel social. El ala conservadora de la política y de la prensa abogó por hacer un punto final. La discusión entre el punto final o la continuación de la memoria acuñó el debate político durante muchas décadas.

–¿Se sigue debatiendo ese punto final?

–Fue en 1985, cuando el presidente federal Richard von Weizsäcker dejó en claro que no puede haber un punto final y fue sumamente importante que este discurso viniera de boca de un político conservador porque así quedó establecido que la cultura de la memoria no se puede dividir entre derecha o izquierda. La memoria debe ser un interés de la sociedad en su totalidad.

–¿Cuáles son los métodos más efectivos para construir una memoria del genocidio?

–Yo creo que toda sociedad tiene que encontrar su propia expresión y cada generación tiene que hallar los medios y las formas de expresión que le resulten más adecuados. En Alemania, la cultura de la memoria ha cambiado muchísimo y se aboca ahora mucho más a la vida concreta de cada una de las víctimas. A través de la “emocionalización” y, a veces, a partir de una especie de provocación, trata de anclar la cultura de la memoria en la sociedad. Pero todavía hoy la respuesta a la pregunta de por qué pudo suceder sigue siendo poco clara y se vuelve cada vez más difusa.

–Usted se formó en España, ¿cómo ve la dilación que hay en ese país para que actúe la Justicia por los crímenes del franquismo?

–Mi interés por viajar a España en 1981 tuvo que ver con el tema de la superación de la Guerra Civil española, porque ésta escindió a los intelectuales europeos como ningún otro acontecimiento. Cuando yo estudiaba en España, el tema prácticamente no tenía importancia en la opinión pública. El pacto de La Moncloa implicaba un acuerdo social para no poner en peligro la transición y para hacer silencio, que también es una especie de punto final. Más de 30 años después del fin del régimen de Francisco Franco, el tema explotó en la opinión pública y hoy la sociedad española se ve obligada a tomar una postura. Pero, a diferencia de Alemania, todavía no hay una voluntad política para determinar cómo se integra esta historia en la conciencia colectiva del país. Probablemente se deba a que en España se trató de una Guerra Civil, con fracturas muy grandes en la sociedad y en las familias; en cambio, en Alemania se trató de un crimen monstruoso cometido sobre una minoría que después dejó de existir y ya no tenía voz.

Entrevista: Luciana Bertoia.

http://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/4-164098-2011-03-14.html

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