EL LUDISMO

Posted by on 1 septiembre 2011

El ludismo (que debe su nombre a Nedd Ludd) se llamó a la forma de lucha que adoptó la primera generación de obreros industriales ingleses, caracterizada por la destrucción de las máquinas. Los trabajadores amenazaban con destruir las fábricas y matar al patrón si las máquinas no eran quitadas, porque éstas eran vistas como la fuente de todos sus males. ¿Por qué? Para entenderlo debemos situarnos en la Inglaterra de fines del siglo XVIII y principios del siglo XIX, cuando en plena Revolución Industrial, la vida del obrero empeoró sustancialmente, expresándose de diferentes maneras:

ü  La jornada de trabajo duraba hasta 15 horas.

ü  Los salarios eran, en general, muy bajos. No siempre eran pagados con dinero sino con vales que eran canjeados para comprar sólo en determinadas tiendas.

ü  Muchas fábricas empleaban preferentemente a mujeres y niños por su bajo costo y escasa conflictividad.

ü  Las condiciones de vida de los trabajadores eran denigrantes. Vivian en barrios periféricos, sin los servicios mínimos y en estado de hacinamiento.

En este contexto, el ludismo surge como una de las primeras expresiones de protesta de los trabajadores, quienes culpaban a la incorporación de las máquinas al mundo laboral como la fuente de todas sus desdichas. Claramente sus vidas habían cambiado sustancialmente a partir de la Revolución Industrial. Era innegable. No era lo mismo trabajar dispersos en el campo, que trabajar hacinados y bajo el severo reglamento disciplinario de la fábrica.

El maquinismo supuso muy pronto el deterioro de las condiciones de trabajo de los obreros y, al principio, dejó a muchos sin trabajo. De las 800.000 personas que en el año 1800 trabajaban en los telares manuales de Inglaterra, en 1834 sólo quedaban 200.000. Por ello, en las primeras décadas del siglo se produjeron muchos levantamientos de obreros y campesinos que protestaban contra la introducción de las máquinas y la generalización del sistema fabril. La lucha contra la máquina llegó a ser una manera de defender el puesto de trabajo y también de intimidar a los empresarios en un momento de conflicto laboral.

Con el tiempo, la acumulación de experiencia hizo que los trabajadores incorporaran, más tarde, otros métodos de resistencia y de lucha (huelgas, cooperativas, etc.) que les permitieron lograr las primeras conquistas obreras: el derecho de asociación y reglamentaciones laborales. Estos métodos resultaron mucho más efectivos que la rotura de las máquinas, ya que el ludismo no apuntaba a la verdadera causa de sus miserias. La incorporación de las máquinas a la vida laboral era inevitable, se trataba entonces de luchar ya no por su desaparición, sino por la incorporación de derechos que protegieran al trabajador frente a la explotación de los empresarios y del sistema que los ahogaba.

La pobreza extrema fue la manifestación más significativa del divorcio entre los derechos formales de ciudadanía y un orden económico que creaba miseria y explotación para amplios sectores de la población.

 

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