DIRECTORIO de JUAN MARTÍN de PUEYRREDÓN

Pueyrredón, pintado por su hijo, Prilidiano Pueyrredón

El Congreso de Tucumán, enterado del nombramiento de Antonio González Balcarce como Director Supremo en reemplazo de Alvarez Thomas, resolvió en la sesión del 3 de mayo de 1816, que quien ocuparía dicho cargo sería el general Juan Martín de Pueyrredón, (diputado por San Luis vinculado a la Logia Lautaro) y que mientras tanto, la jurisdicción de mando del citado Balcarce, se limitaría al territorio de la provincia de Buenos Aires.  Esto motivó agitadas reuniones en el Cabildo y la Junta de Observación, hasta que finalmente Balcarce debió presentar su renuncia el 12 de julio. Provisoriamente, Antonio Encalada y Miguel de Irigoyen conformaron una Comisión Superior Gubernativa, la que gobernó hasta el 29 de julio, día en el que el nuevo Director Supremo, Pueyrredón, ocupó su cargo. Antes de hacerlo, el recién nombrado se dirigió hacia el norte para mediar en un conflicto producido entre Miguel de Güemes y el general Rondeau, para posteriormente volver a Tucumán para insistir ante los congresales sobre la necesidad de proclamar la independencia; luego pasó a Córdoba para entrevistarse secretamente con el general San Martín, con el propósito de unificar ideas y estrategias tendientes a llevar adelante el plan de liberación de Chile…… 

La independencia fue declarada oficialmente en la sesión del 9 de julio de 1816, cuando los congresales declararon oficialmente que las Provincias Unidas del Rio de la Plata formaban una nación soberana, desligada de todo vínculo de sometimiento con respecto a la Corona Española.

Pueyrredón  arribó a Buenos Aires el 29 de julio y debió enfrentar un oscuro panorama interno y externo. Los portugueses avanzaban sobre la Banda Oriental, varias provincias se habían alzado contra la autoridad del Congreso y en Buenos Aires un nuevo grupo político reivindicaba a las autonomías provinciales oponiéndose al nuevo Director.

A pesar del difícil contexto, el mandatario dedicó gran parte de sus esfuerzos en el acompañamiento y ayuda que requería San Martín para su proyecto libertador. En otros aspectos – por Decreto del 2 de junio de 1817- transformó el antiguo colegio de San Carlos en el Colegio de la Unión del Sud, inaugurándolo a mediados de julio del año siguiente, con nuevos planes y sistemas de becas, estableciendo para solventar sus gastos el impuesto a las herencias. En marzo de 1818, ante su pedido, el Congreso aprobó un “empréstito forzoso” que recaía sobre los comerciantes y vecinos pudientes de Buenos Aires; en noviembre creó la Caja Nacional de Fondos de Sud América (precursora del Banco Nacional), primer establecimiento bancario que recibía dinero de los particulares a cambio de un interés del 15% anual (resultó ser un fracaso). Combatió y reprimió el contrabando, prohibió la introducción de tabaco paraguayo y reglamentó las actividades corsarias. Decretó el cierre de los saladeros, debido a que amenazaban la prosperidad de la industria ganadera y además, porque al encarecer la carne los saladeros monopolizaban el abasto. En el orden militar, estableció una fábrica de armas. Se enviaron misiones diplomáticas, como la de Manuel Aguirre, destinada a los Estados Unidos para gestionar el reconocimiento de nuestra independencia y para adquirir buques con el propósito de activar la campaña al Perú. El presidente norteamericano, James Monroe, dilató la cuestión porque estaba en tratativas con Fernando VII para la compra de la Florida.

Con respecto al orden externo, el ataque portugués contra la Banda Oriental se inició en julio de 1816. Las tropas invasoras, al mando del general Federico Lecor, estaban divididas en tres columnas y sumaban unos 12.000 hombres. El gobierno porteño mantuvo la neutralidad para poder continuar la campaña libertadora sin abrir un nuevo frente. Se buscaba debilitar a Artigas y asegurar el Río de la Plata contra una invasión española, pues la agresión portuguesa repercutió en Europa provocando el distanciamiento entre España y Portugal. De alguna manera, esta enemistad evitó la proyección española al Rio de la Plata al no poder contar con los puertos de Brasil para abastecerse. El 20 de enero de 1817, las tropas portuguesas entraron sin mayores dificultades en la ciudad de Montevideo. Tras la derrota artiguista de Tacuarembó, el caudillo oriental se trasladó a Entre Ríos. Tres años después ocuparían toda la provincia oriental.

Para el equipo de historiadores del Departamento de Historia del Colegio Nacional de Buenos Aires, “…la Banda Oriental se transformó en una suerte de piedra angular de la emancipación americana. En 1814 la liberación de Montevideo había salvado a la revolución. Entre 1816 y 1820 se dejó que la provincia cayera bajo el dominio portugués para no comprometer la causa independentista frente al último bastión español en América (Perú)”.

TRASLADO DEL CONGRESO

Pueyrredón comisionó a Manuel Castro a Tucumán para conseguir el traslado del Poder Legislativo a Buenos Aires para evitar que el Congreso ejerciera funciones ejecutivas, tal como lo había hecho al enviar comisionados al Brasil con instrucciones tendientes a establecer en el país una monarquía en la persona de un príncipe de la casa de Braganza. Una vez instalado en Buenos Aires, el Congreso sancionó la primer Constitución de nuestro país, en 1819, con influencias en la constitución norteamericana, la francesa de 1791 y la española de 1812. La vida de este nuevo documento fue efímera, ya que no respondía al modo de sentir de las provincias. El interior rechazó la organización centralista que pretendía imponerle el Congreso por medio de este instrumento.

Mantuvo su cargo hasta el 9 de junio de 1819, marchando primero a Montevideo y luego a Francia. Regresó al país en 1849 y falleció pocos meses después, el 13 de marzo de 1850. Una vez más, el general José Rondeau fue designado para ocupar el cargo vacante. Su mal manejo político provocó la caída definitiva del régimen dictatorial y abrieron para el federalismo las autonomías provinciales tras Cepeda, como veremos más adelante.

IMAGEN 1: http://amigosdelmuseopueyrredon-museo.blogspot.com/

IMAGEN 2: http://www.revisionistas.com.ar/?p=4452

BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA:

IBAÑEZ, José Cosmelli, “Sintesis de Historia 2”, Editorial Troquel, Buenos Aires, 1981.

MIRETZKI, Maria y otros, “Historia 2. La edad Moderna y el surgimiento dela Nación Argentina”, Kapelusz, Buenos Aires, 1980.

Departamento de Historia del Colegio Nacional de Buenos Aires, “Historia Argentina. Desde la prehistoria hasta la actualidad”, Fascículo 15, “De la Independencia a la crisis del poder central”, Página 12, Buenos Aires, 1999.

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