INMIGRACIÓN EXTRANJERA EN LA ARGENTINA DEL CENTENARIO

  El aumento demográfico que tuvo lugar en el país a partir del último tercio del siglo XIX fue sin duda extraordinario y se pone de manifiesto con sólo observar los números totales de los diferentes censos. Si en 1869 la población total del país sumaba aproximadamente 1.800.000 personas, el siguiente censo, realizado en 1895, informaba que la Argentina había superado los cuatro millones de habitantes. El ritmo de aumento demográfico se incrementó con el cambio de siglo, y para la fecha del censo de 1914 la población había vuelto a duplicarse hasta alcanzar un total de casi 7.900.000 personas. El factor fundamental de esta expansión poblacional era, claro está, la inmigración masiva de ultramar: a fines del período un estudio estadístico de Ernesto Tornquist calculaba que entre 1895 y 1914 habían llegado al país poco menos de cuatro millones de personas, de las cuales aproximadamente 1.900.000 se quedaron definitivamente. ¿Dónde se localizaron? ¿A qué se dedicaron?……

Aunque el eje del desarrollo económico era la producción agropecuaria —la superficie cultivada pasó de 580.000 hectáreas en 1872 a más de 24 millones en 1914— el predominio del latifundio -debido al reparto de tierras entre pocos tras la conquista del territorio indígena- impidió el acceso de los inmigrantes a la tierra y promovió su concentración en las zonas urbanas del Litoral del país. En su gran mayoría, habían arribado con la esperanza de convertirse en propietarios de una parcela de tierra para cultivar, máxime teniendo en cuenta que la producción agropecuaria argentina de ese período estaba en pleno auge; pero las mejores tierras para la producción ya estaban repartidas entre grandes terratenientes, por lo que el acceso a la tierra era muy difícil.

Así es que cuatro provincias —Buenos Aires y la capital, Córdoba, Entre Ríos y Santa Fe— concentraban en 1914 nada menos que el 72% de la población total del país y alrededor del 90% de los extranjeros.

En Buenos Aires, por ejemplo, se realizaban mejoras en el puerto, se construían edificios, se tendían vías férreas y crecía la obra pública, ofreciendo así al recien llegado mejores posibilidades de empleo.

Diferentes autores han coincidido en agrupar a la población trabajadora en un par de grandes grupos, que corresponden a las características de la estructura económica del país. El siguiente cuadro, elaborado por Edgardo Bilsky a partir de los datos de los censos nacionales de 1895 y 1914, permite obtener una primera perspectiva sobre el reparto de los trabajadores en las diversas ramas productivas

Población trabajadora de la República Argentina

CATEGORÍA  

1895

1914

Agricultura y ganadería

302.751

432.170

Industrias y artes manuales

359.250

824.988

Comercio

40.976

95.360

Transportes

63.066

110.774

Personal de servicios

137.998

218.619

Jornaleros, peones y otros

342.493

957.064

TOTAL

1.246.474

2.571.407

   Fuente: Bilsky (1985: 28).

Los trabajadores empleados en tareas agrícolas y ganaderas constituían la fuerza laboral predominante en el interior del país. Aunque la situación era relativamente diferente en algunas zonas de colonización cerealera del litoral, se trataba por lo general de trabajadores de origen nativo, con condiciones laborales de profunda explotación y con escasa organización sindical. Una proporción importante de la mano de obra empleada en las tareas agropecuarias, de todas formas, estaba compuesta por trabajadores temporarios: se trata de una gran masa de  trabajadores que cubría las necesidades estacionales de la cosecha, tal como fue analizado por Roberto Cortés Conde (1979).

La estructura de la sociedad argentina sufrió fuertes modificaciones a partir del fenómeno inmigratorio, a pesar de que su impacto no fue igual en todo el territorio. La zona que recibió el mayor número de inmigrantes fue el Litoral y la provincia de Buenos Aires, ya que eran los centros dinámicos de la producción agropecuaria con destino de exportación.

Fuente consultada: La clase obrera y el Centenario. Selección de fuentes. Cátedra Historia Argentina II B”, Departamento de Historia,

Facultad de Filosofía y Letras (UBA), 2010

 

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