PLAYA GIRÓN

En la madrugada del 15 de abril de 1961, aviones de combate camuflados como si fueran cubanos bombardearon los principales aeropuertos militares de Cuba. Las agencias noticiosas norteamericanas informaban que se trataba de una sublevación de la fuerza aérea “de Castro” y el embajador de Estados Unidos ante la ONU, Adlai Stevenson, intentó –sin éxito-  que el Consejo de Seguridad de ese organismo emitiera una resolución autorizando la intervención de Estados Unidos para “normalizar” la situación en la isla. el propósito de tomar una cabeza de playa, formar un gobierno provisional y buscar el apoyo de la OEA y el reconocimiento de la comunidad internacional.

El bombardeo fue seguido –dos días después- por el desembarco en Bahía de Cochinos de una brigada mercenaria que había sido preparada durante un año por la CIA y el Pentágono. ¿El objetivo? Precipitar un “cambio de régimen”. En marzo de 1960 –apenas transcurrido poco más de un año del triunfo de la Revolución Cubana– el entonces presidente estadounidense Dwight Eisenhower había firmado una orden ejecutiva dando vía libre para desencadenar una campaña terrorista en contra de Cuba y su Revolución. Bajo el amparo oficial de este programa se organizó –ya durante la presidencia de John F. Kennedy– el reclutamiento de unos mil quinientos hombres dispuestos a participar de la inminente invasión.

El plan consistía en apoderarse de unos 70 kilómetros de playa en la Bahía de los Cochinos y había armamentos preparados para los 30.000 opositores que –se calculaba– iban a unirse a la invasión. Kennedy ordenó cesar los bombardeos el Día D y a esto se atribuye la derrota que desembocó en la muerte de más de 100 invasores y la prisión de otros 1200. La acción acabó en fracaso en menos de 65 horas, fue completamente aplastada por las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) de Cuba.

Luego de la derrota sufrida por el ejército invasor reclutado, organizado, entrenado, armado y financiado por los Estados Unidos, los prisioneros que habían sido capturados por las milicias revolucionarias cubanas fueron devueltos a los Estados Unidos. Allí fueron recibidos y homenajeados por el entonces presidente John F. Kennedy, para luego invitarlos a integrarse al ejército norteamericano, cosa que fue aceptada por gran parte de ellos. La derrota de la invasión, lejos de aplacar al imperio, exacerbó aún más el enfrentamiento: la respuesta fue la preparación de un nuevo plan, Operación Mangosta, que contemplaba la realización de numerosos atentados y sabotajes tendientes a desarticular la producción, destruir cosechas, incendiar cañaverales, obstaculizar el transporte marítimo y el abastecimiento de la isla y amedrentar a los eventuales compradores de productos cubanos, especialmente el níquel. Al día siguiente del bombardeo aéreo, en el homenaje que el pueblo de Cuba rendía a sus víctimas, Fidel proclamaría el carácter socialista dela Revolución Cubana.Y el 19 de abril, en Playa Girón, se libraría el combate decisivo que culminaría con la primera derrota militar del imperialismo en tierras americanas. La camarilla contrarrevolucionaria estaba a la espera en Miami, presta para trasladarse a Cuba una vez que los invasores controlasen por 72 horas una “zona liberada” que les permitiera constituirse como “gobierno provisional” y desde allí solicitar el reconocimiento de la Casa Blanca  y la OEA. Pasaron más de 50 años y parece que todavía siguen esperando.

Fuentes:

http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-166709-2011-04-21.html

http://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/4-166392-2011-04-16.html

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