BAYER: “Mientras existan villas miseria no habrá democracia”

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Desde la mirada del observador crítico, Osvaldo Bayer señala avances y retrocesos de la gestión de gobierno, manifiesta su preocupación por el presente de los pueblos originarios y relata en detalle su conflicto con Hebe de Bonafini, la titular de Madres de Plaza de Mayo. Una entrevista sin filtros, un debate abierto a partir de la opinión de un referente de amplitud que, aún hoy, sigue apostando por el socialismo en libertad como el mejor sistema posible. Un ventarrón insondable lo empuja. No le permite que¬darse quieto, le niega el beneficio de anclar su osamenta de historiador en un puerto seguro. El viento lo moviliza. Lo lleva por todas las provincias. Lo escucha contar anécdotas, compartir recuerdos, generar polémicas, incitar debates, alentar a los luchadores. A su alrededor, el escenario se modifica tanto como los auditorios. Una mesa, una silla, un micrófono. Un pequeño teatro comunitario, el galpón de una fábrica recuperada, una biblioteca de pueblo perdida en la ruta. Va a cumplir 86 años, y tal vez la armadura del guerrero acuse los achaques del tiempo, pero el patagónico ventarrón lo va llevando de un extremo a otro del país.

-Tu opinión como observador del presente siempre está marcada por la preocupación por algunos temas sociales pendientes. En relación con la gestión del gobierno, ¿dónde señalarías sus avances y en qué retrocedió o muestra una continuidad con procesos anteriores?

Este gobierno tiene algunas cosas muy positivas. Ha sido capaz de juzgar a los criminales uniformados de la última dictadura y culpables de la muerte de tantos jóvenes soldados en la guerra de Malvinas. Eso hay que reconocérselo. En mi vida he pasado trece dictaduras militares y todos los dictadores murieron tranquilamente en la cama de sus residencias, cobrando sus sueldos de generales. Más todavía; el primer dictador de todos, el fusilador de obreros, José Félix Uriburu, tiene un monumento frente a la ciudad de Balcarce y nadie ha sido capaz de sacarlo en todos estos años: ningún presidente ni gobernador ni intendente. Es decir, siempre se los consideró presidentes y no dictadores. A los 80 años veo ya desde hace cinco que esto por fin ha cambiado. Los militares van a pensarlo mejor antes de animarse a hacer golpes de Estado, y espero que el pueblo aprenda también a salir a la calle en caso de un golpe militar para defender a los presidentes que ha elegido. También, claro, que esos presidentes no huyan como lo hicieron todos en la historia argentina… algunos en forma patética, otros se fueron modernizando y ya huyen en helicóptero.

Entonces, hay mucho que aprender para ir cimentando cada vez más la democracia. Además están los partidos con representación parlamentaria, todos opositores a muerte pero que no representan ninguna alternativa política, salvo la ultra conservadora; con la excepción del socialismo en Santa Fe, que ha hecho cosas positivas y ha demostrado ser un gobierno honesto.

Por eso tenemos que seguir luchando desde abajo. Siempre digo que mientras haya villas miseria no habrá una verdadera democracia, porque por lo menos tendría que asegurar un techo digno a las familias con hijos. Tampoco la hay mientras haya niños con hambre; y hasta en las estadísticas oficiales se reconoce que hay un porcentaje de niños desnutridos. Entonces, no tenemos que conformarnos con poner un papelito en la urna cada dos años porque eso no es verdadera democracia. Lo sería si todos los partidos contaran con los mismos fondos para sus publicidades, pero hoy hay algunos que tienen millones y ganan solamente con el candidato sonriente en los carteles callejeros.

Es verdad que a este gobierno le faltan dos cosas fundamentales: el cuidado de la ecología, desarrollar una política en eso y desechar todas las inversiones (aunque sean muy comprometedoras) que afectan nuestro panorama ecológico, nuestro paisaje, nuestra cultura. Y la otra es seguir una línea de conducta respecto de los pueblos originarios; reconocerlos propietarios de las tierras comunitarias donde están desde hace siglos y otorgarles la seguridad de que no se los va a reprimir ferozmente, como sucedió, por ejemplo, en Formosa.

-Con respecto a esa represión contra los qom, ordenada por el gobernador justicialista Gildo Insfrán, ¿en que falló el Estado y cuál debería haber sido la respuesta del gobierno nacional?

La Presidencia tiene el derecho de intervención en las provincias cuando se cometen delitos en contra de la Constitución nacional. Tiene que intervenir el Estado y no alegar la independencia de decisión de los gobiernos provinciales. Demostrando que se han vulnerado las leyes y la Constitución, se puede intervenir; y es lo que se tendría que haber hecho en Formosa con este señor gobernador ante la represión feroz contra los qom, que además cedió las tierras del pueblo a un empresario privado amigo de él. El gobierno tiene que intervenir, no hay otra.

Por ejemplo, también en el caso del Hotel BAUEN, que siempre la justicia les está dando la razón a los antiguos propietarios: hay que defender la cooperativa, esa es una forma de profundizar la democracia en la Argentina. Además, los obreros lo tomaron y armaron la cooperativa cuando se cerró el hotel y lo han convertido en un espacio realmente progresista: se hacen actos, viajan todos los representantes del gremialismo del interior, etc. El gobierno nacional tiene que defender eso pese a que la justicia diga otra cosa: dictar una ley, mover al Congreso…

(La nota completa en la edición gráfica de Sudestada Nº 108 – mayo 2012)

Extraído de: RevistaSudestada.com.ar – Entrevista con Osvaldo Bayer – Por: Hugo Montero, Ignacio Portela

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