El genocidio de los pueblos originarios. ¿Inevitable?

A fines del Siglo XIX, durante la presidencia de Nicolás Avellaneda y con la conducción de Julio Argentino Roca, se llevó adelante el genocidio de miles de habitantes de nuestros pueblos originarios, en nombre de la civilización y el progreso. Quienes desde la Historia Oficial impusieron el concepto de “Conquista del desierto” y conceptualizaron a esta campaña como una gesta, impusieron la idea de la inevitabilidad de los hechos que se llevaron a cabo. ¿No había otra forma de hacer las cosas? 

Genocidio

“El gobierno manda entregar raciones a los indios, con el objeto de que vivan de ellas sin necesidad de robar. La imprevisión con que se procede a su entrega ha permitido que los encargados y los proveedores puedan abusar libremente. Vencido el plazo, la entrega no se hace; los indios esperan, reclaman, van y vienen y nada consiguen, hasta que cansados y apurados por la necesidad convienen con el proveedor recibir el todo en dinero o una parte en dinero y otras en efectos. En dinero vienen a recibir apenas un 10% del valor de los artículos y éstos de tan mala calidad y tan escamoteados, que poco más o menos sufren la misma rebaja. Lo que no venden al proveedor lo entregan con igual desventaja a otros, en pago de tejidos u otros efectos que sobre esto les dan al fiado; y despojados así de este recurso, van luego a desquitarse en los intereses de los hacendados”. (1)

El planteo coincidía con una carta dirigida por los comerciantes de Azul a la Mutual de los estancieros: “Los indios pampas de Catriel son más fáciles de civilizar rectamente y más dispuestos a recibir la alta educación cívica, que nuestras masas rurales y aún las urbanas mismas (…) nos creemos autorizados para decir en todos los terrenos, desde el confidencial y privado hasta el público u oficial que los indios pampas serían a la fecha en que escribimos relativamente honrados, laboriosos y morales si nosotros, los hombres de la civilización, no hubiésemos sido tan malvados y corrompidos“.

(1) Barros, Alvaro, Indios, fronteras y seguridad interior. Solar-Hachette, Buenos Aires, 1975. Citado en: Bayer, Osvaldo, Proyecto de ley, en Historia de la crueldad argentina. Julio A. Roca y el genocidio de los Pueblos Originarios.  Ediciones El Tugurio, Bs. As., 2012.

3 Responses to El genocidio de los pueblos originarios. ¿Inevitable?

  1. mercedes

    No hay nada mejor que agarrar los libros y ponerse a estudiar sobre todo nuestra historia argentina y es cierto durante la escuela primaria nos han metido el perro de “La conquista del desierto” cuanta mentira cuanta crueldad con nuestros ancestros, DESIERTO quedó después que pasaron ellos, la concientización de todo lo ocurrido durante todo nuestro pasado tendría que llevar a un cambio de planes de estudios a nivel primario y secundario para que se sepa la verdad, mi madre era descendiente de una hermana del cacique creo que me dijo que su nombre era Cafulcurá, es una historia larga que no se puede ahora contar y nos contó ciertas anécdotas que familias muy tradicionales de esta ciudad no querrán saberla y miraran para otro. No importa me siento orgullosa de estas raíces será por eso que quiero tanto a mi Argentina, a su gente, al asado al vino tinto (no soy alcohólica), a las empanadas, a las zambas, chacareras, al mate, y a mis islas Malvinas, a mi bandera, y lloro porque me emociono cuando escucho a Osvaldo Bayer y a mis profesores de HIstoria Institucional Argentina, Susana P, Valeria B, Juan P.S, hay mucho para decir y escribir pero ya me estoy excediendo.

  2. mercedes

    El indígena nuestro era noble, leal, y no era traidor, habrá sido medio ladino, astuto, y le gustaba el agua ardiente pero fue tratado de una manera brutal,cruel y encima les quitaron sus praderas violaron a sus mujeres, que no le hicieron?

  3. Alejandro Justiparan

    Muchas gracias por tu comentario Mercedes, no puedo sino estar totalmente de acuerdo con lo que expresás.
    Alejandro

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