AUSCHWITZ FORMA PARTE DE LA CONDICIÓN HUMANA

Auschwitz

Fragmentos de uno de mis pensadores preferidos, acerca de uno de los dramas más horrendos de toda la historia de la humanidad: Auschwitz (1)… 

Auschwitz forma parte de la condición humana. Ya no podemos referirnos a Auschwitz como un “enigma” (Traverso, p. 158, ob. cit). ¿Cuántos “enigmas” hay entonces en la historia? ¿Cuántos continúan surgiendo? Podríamos convenir que el hombre es un “enigma” para sí mismo, que no está moral ni espiritualmente preparado para asumir los horrores que desata. De aquí la existencia de conceptos como –ante todo– Satanás o el Mal o lo Inhumano y hasta un Dios ausente o cruel. Todo ese artilugio conceptual pone el Horror fuera del hombre. Fue Satán. Fue la presencia del Mal. Que sí, está en el hombre pero el hombre es también capaz de lo sublime. Y, en todo caso, es incapaz de tanto exceso de maldad como Auschwitz representa. Ahí hay una ruptura. Para eso no hay lenguaje. Fue lo inhumano del hombre lo que hizo posible Auschwitz. El hombre –por el contrario– es humano. Se llega a una visión de la historia que la divide entre la Madre Teresa y Hitler. Esperemos que no prospere porque, a todas luces, Hitler es más atrayente (la atracción del Mal es poderosa) que esa supuestamente buena, tan buena señora. Además, Hitler o Videla o Trujillo o Duvalier o Truman e Hiroshima y Nagasaki o Pol Pot (a quien le decían El Suave y aniquiló a casi dos millones de personas), podrán ser el Mal pero son también el hombre, la naturaleza o la condición humana. Todos fueron respaldados por poderes que fingieron no conocer sus matanzas, que se dijeron inocentes de todo, pero les dieron dinero, armas, mercenarios, técnicos en tortura y violaciones de todo tipo. Hoy, entonces, recordamos al Holocausto de Auschwitz, pero también es, para nosotros, el día de todos los genocidios de la Historia. Del armenio, por ejemplo, que aún lucha contra el negacionismo, un negacionismo que es la negación del dolor de ese pueblo, de su identidad herida, imposible o incompleta en tanto no se reconozca lo que hicieron con y de ellos. También el Día del Holocausto debe ser un día dedicado a la reflexión sobre el Mal y el profundo arraigo que tiene en el hombre, que no lo ha podido desterrar ni piensa hacerlo. Hoy se tortura en todas partes. Hoy, el pueblo del Holocausto, basándose en el Holocausto y con un Estado bélico respaldado por la más grande potencia del mundo, está dispuesto a no detenerse ante nada con la excusa de que no permitirá que lo que ocurrió una vez ocurra otra. Y si pensamos que el líder iraní (que trajo Chávez a América latina incluyendo a este continente en la Guerra contra el Terror) dice con fanático empeño que el Holocausto no existió, ¿no será para otorgarse el derecho de provocar uno que sí, que a todas dudas exista, sin discusión alguna?

José Pablo Feinmann, Día internacional del Holocausto.

(1) El campo de concentración de Auschwitz-Birkenau fue un complejo formado por diversos campos de concentración y de exterminio construido por el régimen de la Alemania nazi tras la invasión de Polonia, durante la Segunda Guerra Mundial.

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